En el mundo del wellness se repite una idea peligrosa.
Que para abrir un estudio necesitas gastar.
Que el espacio debe ser bonito, instagrameable y aspiracional.
Que crecer rápido es sinónimo de éxito.
Andrea Fischer hizo exactamente lo contrario.
Y hoy dirige tres estudios de yoga rentables en Ciudad de México.
No fue magia.
No fue marketing.
No fue una fórmula espiritual.
Fue algo mucho más incómodo de admitir.
“Ser coda es mi superpoder.”
Esta frase, dicha casi en broma durante el webinar de Fitune, explica más sobre el éxito de Bodai Yoga que cualquier discurso motivacional.
Puedes encontrar a Andrea y Bodai Yoga aquí:
- https://my.fitune.io/bodaiyoga
- https://www.instagram.com/bodaiyoga/
🌱 De alumna a empresaria sin romantizar el camino
Andrea practicaba yoga desde la universidad.
Más de 15 años como alumna antes de pensar en emprender.
Estudió comunicación, trabajó como periodista en Editorial Televisa y editó National Geographic en español. Tenía una carrera estable, pero llegó la pandemia y con ella una pregunta inevitable:
¿Qué hago con mis ahorros?
No quiso gastarlos en algo pasajero.
Tampoco quería seguir un camino que ya no sentía propio.
Con el empujón de su familia emprendedora, tomó una decisión clave desde el día uno:
👉 Esto no sería un hobby bonito.
👉 Sería un negocio que tenía que generar dinero.
Y esa claridad cambió todo.
💸 Un negocio que no deja dinero no es un negocio
Andrea lo dice sin rodeos y sin culpa:
Un estudio de yoga no es una necesidad básica.
No es agua.
No es salud pública.
Es un servicio que la gente elige.
Y cuando entiendes eso, cambias la forma en la que operas:
• Dejas de gastar por ego
• Dejas de copiar lo que ves en redes
• Empiezas a cuidar cada peso
• Tomas decisiones frías cuando toca
Aquí aparece su famoso “superpoder”.
🧠 Ser coda no es tacañería. Es autocontrol.
Cuando Andrea dice que es coda, no habla de escatimar en lo importante.
Habla de no tirar dinero al problema.
Eso se tradujo en acciones muy concretas:
📊 Control absoluto de números
Excel desde el día uno (y hoy lo hace con Fitune).
Cada ingreso y cada gasto registrado.
Nada de “más o menos”.
✂️ Cortar gastos sin drama
Horarios que no funcionaban, se eliminaban.
Compras innecesarias, se pausaban.
“El gasto es como las uñas. Cuando crece, se corta.”
🚫 Cero endeudamiento innecesario
Nada de créditos para verse profesional.
Nada de gastar primero y pensar después.
Este autocontrol fue lo que le permitió sobrevivir los primeros meses sin ahogarse.
⏱️ Cuánto tardó en ser rentable el primer estudio
Andrea abrió su primer estudio en plena pandemia.
Los números reales fueron estos:
• Punto de equilibrio en aproximadamente 8 meses
• Rentabilidad clara al cumplir un año
• Nunca dejó su otro trabajo al inicio
• Diversificó ingresos desde el primer momento
No apostó todo a una sola fuente.
No se dejó llevar por el optimismo ciego.
Construyó un colchón antes de saltar.
🤝 El error que muchos cometen y ella evitó
Uno de los mayores diferenciadores de Bodai Yoga no fue el espacio.
Fue la presencia de su fundadora.
Andrea estuvo ahí.
• Escuchando a las alumnas
• Observando clases
• Detectando microproblemas
• Ajustando la experiencia en tiempo real
No delegó la experiencia cuando más frágil era el negocio.
Porque nadie cuida un estudio como quien se juega su dinero en él.
🛌 El posicionamiento que sostuvo todo
Mientras muchos estudios competían por lo más intenso, lo más físico y lo más espectacular, Andrea tomó otra ruta.
Bodai Yoga se posicionó como un espacio de:
• Yoga restaurativo
• Descanso real
• Cuidado del cuerpo
• Bienestar sin performance
En una ciudad acelerada, ofrecer pausa fue una ventaja competitiva.
Las clases se llenaron.
Primero en la Del Valle.
Luego en la Condesa.
📍 Abrir más estudios no fue más fácil
Tener un primer estudio funcionando no garantizó nada.
Andrea lo aprendió rápido:
Cada ubicación es un negocio nuevo.
Con su propio público.
Con su propia personalidad.
En la Condesa el crecimiento fue inmediato, en gran parte por la ubicación.
Ella lo reconoce sin ego.
Pero mantener ese crecimiento volvió a requerir su verdadero superpoder:
No gastar de más.
No asumir que todo iba a funcionar solo.
🚫 Cuidado con los falsos expertos
Uno de los mensajes más claros del webinar fue este:
Desconfía de quien vende fórmulas mágicas.
Especialmente de quienes:
• Nunca han abierto un estudio
• Nunca han puesto su dinero
• Solo han visto negocios desde fuera
Emprender no tiene receta dorada.
Y cuando alguien te la promete, te está vendiendo humo.
Andrea lo resume así:
“No intentes ser diferente. Intenta ser consciente.”
🔁 Plataformas como aliadas, no como enemigas
Desde el inicio, Bodai Yoga trabajó con plataformas como Fitune y Total Pass.
Andrea nunca las vio como un problema.
Las vio como canales de adquisición.
La lógica fue clara:
• La plataforma trae personas
• El estudio convierte experiencia en comunidad
Y eso solo se logra con trato humano.
🤍 Cómo convierte usuarios de Total Pass en clientas directas
Sin descuentos agresivos.
Sin presión.
Con atención real.
• Aprender nombres
• Recordar lesiones
• Ajustar clases
• Tratar a todas como parte de la comunidad
Si las tratas como clientas de segunda, se irán.
Si las tratas como alumnas reales, se quedan.
🧩 Delegar sin perder el alma del negocio
Andrea no cree en soltar todo ni en hacerlo todo.
Lo que delega:
• Contabilidad
• Limpieza
• Operación diaria apoyada en tecnología
Lo que cuida personalmente:
• Cultura
• Estándares
• Personas clave
Encontró perfiles que sienten el negocio como propio.
Y eso se construye con tiempo, no con prisa.
🧘♀️ El siguiente paso no siempre es crecer
Con tres estudios funcionando, Andrea tomó una decisión poco común:
No crecer por ahora.
Aplicó un principio del yoga llamado Santosh.
Contentamiento consciente, felicidad.
Cuidar lo que ya existe.
Fortalecer la base.
Evitar crecer por ego.
Porque un negocio también se rompe por crecer antes de tiempo.
🎯 Conclusión
El superpoder que nadie presume
El mundo del wellness romantiza gastar.
Andrea eligió contener.
No fue lo más sexy.
No fue lo más instagrameable.
Pero fue lo que sostuvo el negocio.
Su verdadero superpoder no fue espiritual.
Fue financiero.
Saber decir:
“No gasto.”
“No ahora.”
“No así.”
Y gracias a eso, hoy Bodai Yoga no solo existe.
Funciona.








